Cuba niega negociaciones con EE.UU. y denuncia guerra económica como instrumento de coerción
Cancillería reafirma que cualquier diálogo ha de producirse en condiciones de igualdad y adelanta un plan de reorganización nacional para hacer frente al cerco económico y petrolero
El viceministro de relaciones exteriores Carlos Fernández de Cossio «sería un error decir que se está diseñando» una negociación bilateral porque ese diálogo «no se ha empezado». Foto: EFE
4 de febrero de 2026 Hora: 09:15
El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, desmintió categóricamente las versiones difundidas desde Washington sobre la supuesta existencia de una mesa de negociación bilateral, dejando al descubierto lo que calificó como una operación discursiva destinada a fabricar una apariencia de diálogo inexistente, y reafirmó que cualquier eventual diálogo solo podría existir bajo condiciones de respeto mutuo, igualdad soberana y responsabilidad diplomática.
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En entrevista concedida a medios internacionales, el diplomático confirmó que solo se han producido intercambios de mensajes limitados desde la agresión militar de EE.UU. contra Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, pero subrayó que no existe ningún proceso formal de negociación en marcha. “Sería un error decir que se está diseñando una negociación”, afirmó, al recalcar que ese diálogo simplemente no ha comenzado.
Las declaraciones de De Cossío chocan frontalmente con la narrativa del mandatario estadounidense Donald Trump, quien ha insistido en reiteradas ocasiones en presentar públicamente la existencia de contactos “a alto nivel” con La Habana.
“El Gobierno de EE.UU. sabe que Cuba tiene la razón legal y la razón moral frente al asedio petrolero”, sostuvo el Viceministro al denunciar la política sistemática de presión económica como un instrumento de coerción contra el pueblo cubano. También negó de manera tajante la existencia de contactos indirectos mediante terceros países o actores religiosos, descartando cualquier canal paralelo de negociación.
De Cossío fue enfático al señalar que cualquier eventual diálogo solo podría existir bajo condiciones de respeto mutuo, igualdad soberana y responsabilidad diplomática, desmontando el esquema tradicional de imposición unilateral utilizado históricamente por Washington frente a la isla.
En ese contexto, el diplomático estableció límites claros. Cuba no aceptará condicionamientos políticos, reformas internas dictadas desde el exterior ni intercambios humanitarios convertidos en instrumentos de presión. Sobre la excarcelación de detenidos, rechazó cualquier vínculo entre ese tema y el levantamiento del bloqueo petrolero, afirmando que no forma parte de la agenda bilateral entre dos Estados soberanos.
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Al referirse a la pretensión estadounidense de exportar esquemas de desestabilización política, De Cossío advirtió que no existe fractura interna en el Gobierno cubano ni disposición alguna a ceder soberanía frente a presiones externas. “Pensar que hay sectores dispuestos a claudicar frente a Estados Unidos es una interpretación equivocada”, subrayó.
Reconoció que Cuba atraviesa un escenario de opciones económicas limitadas producto del cerco financiero, comercial y energético impuesto desde el exterior, y adelantó que en los próximos días se anunciará un plan de reorganización nacional. Valoró que se trata de «algo difícil para la gestión del Gobierno y es algo muy difícil para la población en su conjunto».
“No es un proceso sencillo”, admitió, al explicar que el país se prepara para una reorganización compleja que exigirá creatividad, resistencia social y readecuación de la gestión, tanto para el aparato gubernamental como para la vida cotidiana del pueblo cubano.
Paralelamente, De Cossío confirmó que Cuba se encuentra en estado de preparación defensiva ante posibles escenarios de agresión militar, subrayando que la responsabilidad del Estado es proteger a sus ciudadanos “como cubanos y no como súbditos de Estados Unidos”. El diplomático advirtió que, pese a la superioridad militar estadounidense, una intervención armada implicaría un escenario de alto costo político, humano y regional, cuestionando abiertamente los objetivos reales de una eventual acción bélica.
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“¿Destruir Cuba y dejar una tierra arrasada o intentar imponer una ocupación militar contra un pueblo entero?”, planteó, al señalar el carácter impracticable y peligroso de una aventura militar contra la isla.
Finalmente, el funcionario hizo un llamado directo a Washington para que abandone la lógica de confrontación permanente, advirtiendo sobre los riesgos de seguir escuchando a sectores políticos que han construido carreras enteras lucrando con la hostilidad hacia Cuba.
Autor: teleSUR-cc
Fuente: EFE